Los caballos no solo se utilizan para dar clases de equitación o para trabajar en el campo, sino que es muy habitual ver a estos animales en el cine y, de forma cada vez más común, como personajes principales: Black Beauty (1994), Océanos de fuego, Hidalgo (2004) o War Horse (2011).

Ejemplo caballo para el cine

Portadas de películas de izquierda a derecha: Black Beauty, Océanos de fuego, Hidalgo, y War Horse.

A pesar de ser un personaje fundamental en muchísimas películas y series, pocas veces nos planteamos cómo tiene que ser un caballo para el cine, cómo tiene que ser su doma y si valen todo tipo de caballos. De forma similar a los humanos, los caballos siguen un casting, dependiendo de su apariencia física y de la especialidad en la que se le haya domado, para conseguir un papel en una película o serie.

Entonces, ¿cómo se doma a un caballo para el cine?

Al igual que existen actores o actrices que se dedican a hacer escenas de terror, románticas, de acción, etc., con los caballos sucede lo mismo; hay caballos especializados en salto, en batallas (con caídas), en campo a través… y, por tanto, hay que tener en cuenta las características tanto físicas como psicológicas del caballo: no es lo mismo usar un caballo bretón en una escena en la que aparece un caballo tirando de un carro (sería lo ideal), que intentar usar este mismo caballo para que vaya saltando troncos en mitad de un bosque.

La valentía del caballo actor es su característica psicológica más importante, pues va a estar rodeado de mucha gente, con ruidos propios de las escenas o del set en general, muchos elementos de iluminación, cámaras, decorados, humo, fuego, agua, etc.

Ejemplo caballo para el cine

Escena batalla 7×04, Game of Thrones (HBO, 2017). Si quieres ver cómo se hizo escena entera pulsa aquí (caballos del minuto 8:33 al 10:15).

El punto principal es evitar las lesiones tanto en el proceso de doma como en el momento de la actuación; hay que cuidar que el caballo no viva situaciones peligrosas y trabajar de forma progresiva y constante, mínimo, durante tres meses antes de comenzar en la actuación.

También se tiene en cuenta el equipamiento para los caballos, según las actividades que vaya a realizar en la gran pantalla, para evitar golpes innecesarios tanto al caballo como al jinete. Generalmente, en escenas de caídas, se utilizan monturas sin salientes ni aristas y con estribos de cuero, en vez de ser de acero o de hierro.

Durante los meses en los que se esté domando al caballo, se tiene que usar mucho la voz; el equino tiene que estar acostumbrado a recibir indicaciones sonoras, no únicamente ayudas físicas, pues no siempre el actor que esté grabando la escena va a saber montar o pedir cierto tipo de ejercicios, y es más sencillo aprender a hacer un ruido leve y que el caballo realice ejercicios de alta escuela (piruetas, piaffe, passage, etc.), que aprender a poner las ayudas exactas en el lugar exacto para que eso suceda.

Es importante también trabajar la confianza, tanto en sí mismo como en su compañero, el actor con el que va a compartir tiempo en pantalla. Lo primero para que el caballo tenga confianza en sí mismo es trabajar durante esos meses ejercicios de volteo, para que se acostumbre a todo tipo de movimientos del jinete encima de él.

Otro punto de la confianza que hay que trabajar es el momento de las caídas, ir acostumbrando al caballo poco a poco (cuanto más joven sea, mejor) e ir aumentando la velocidad en el movimiento, según nos vaya permitiendo el caballo. Además, al ser un ejercicio en el que se siente muy vulnerable (queda tendido en el suelo), es muy importante que tenga confianza en el especialista que realice la escena.

Finalmente, la concentración es imprescindible, por ello el actor tiene que establecer un vínculo con su compañero equino e intentar evitar que el caballo sufra de estrés durante las grabaciones. Es importante que se mantenga esa concentración del animal para evitar que haga movimientos bruscos no planeados, que puedan lesionar al caballo e incluso, a causa del estrés, se nuble y no consiga hacer la escena. En estos casos, cuenta con un especialista o su propio entrenador, que también ayudan al caballo a concentrarse y no perder el hilo del trabajo que tiene que hacer.

Por lo tanto, no sirve cualquier caballo para el cine ni todos los caballos para cualquier escena, tienen que tener unas cualidades físicas y mentales para cada acción, además de haber tenido una doma centrada en un tipo de actividad artística.

¡¡Os esperamos en Hípica Cabail!!

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